El clásico disco que sigue emocionándome como con tanta facilidad consiguió hacerlo la primera vez que tuve la oportunidad de escucharlo. Aunque en este caso ya conocía bastante bien distintas partes de la trayectoria creativa de este autor, para nada todo ese interés previo suscitado por otros trabajos suyos ni el hecho de que este disco estuviera incluido en los primeros puestos de varias listas que pretendían glosar los mejores discos de pop-rock de toda la historia me condicionaron en pos de una mayor predilección por el susodicho, pues, muchos años y discos después sigue haciendo germinar las semillas del sentimiento que fueron plantadas un día revelándose el primero de una eternidad. Una bonita caja repleta de emociones que, desde ese día, guardo dentro de mí.
lunes, 12 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario