viernes, 16 de mayo de 2008

Antonio Molina

Un nombre de esos que nunca dejan de revolotear incrustado en el latir de un corazón en busca continua de la emoción. Hasta que en un momento dado, la búsqueda se torna encuentro y la emoción contenida, intuida, echa a volar con un ímpetu por momentos insultante pues tan profundamente sobresale su capacidad.

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