Hasta el preciso momento en que empecé a saber sobre él a raíz de un inminente concierto que iba a celebrar por estos lares casi al ciento por ciento podía admitir que su trayectoria artística siempre había quedado fuera del alcance de mi conocimiento. Pero dicho escaso comentario bastó para que mi intuición se cerciorara con insistencia de que era un concierto que no me podía perder, como finalmente así fue, por cobardía otra vez más. Una estimulante sensación que abundaba más allá de la música, que trascendía el aspecto estrictamente musical al impulsarlo desde un hábitat, tras tantos años de experiencias y experiencia inherente a la idiosincrasia, al natural comportamiento actual del artista… Y todo ello sin haber escuchado una sola canción, no era necesario. Pues la pretensión nunca dejó los alrededores de la revelación interpretativa de su música.
Un gran disco al que solamente eché en falta en la primera escucha un despunte, una especie de punta de lanza que sobresaliera sobre el resto; la alta calidad del resto de las composiciones impidieron que en un primer momento pudiera brillar solo por sí misma pues tanta luz entrelazada provocó el desvanecimiento de determinadas formas individuales. A la segunda escucha ya nada pudo evitar que brillara con luz propia. Desde el primer momento supe que solo era una cuestión de tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario