Sirvan de humildísimo, sino pequeño homenaje, sí perenne recordatorio estas tambaleantes palabras, siempre enarbolando gaseoso poso de insurrección dirigido, por ejemplo, a quién en algún momento estuviera a punto de pisarlas, de arrebatarles la última escasez albergada.
La temible “expectativa confirmada” se cebó al principio con el resto, excluyéndolo, indiferencia ciega mediante, limitándolo a recluida lejanía. Se volvió a cebar con todo lo que no fuera la que percibí como el éxito exterior que seguirá delineando los cauces desde dónde desembocarán los siempre nuevos y erguidos (incluso erectos) brotes de emoción en mi mar-campo interior.
Pero de pronto empecé a sentir como cálidamente se me humedecían los pies con el reflejo luminoso de las veredas bañadas por el agua de tantos ríos agazapados, mientras navegaba por un mar ondulante de tierra sin esfuerzo aparente.
Y nuevas gotas de encanto descendieron desde dónde ni si quiera me había tomado la molestia de ver negrura.
miércoles, 21 de mayo de 2008
Michelle Pecora "Era lei/La fiera dei sogni..."
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1 comentario:
amo tu sensibilidad, me gustaría el compacto
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